Un equipo pequeño de agrónomos, edafólogos y técnicos de campo que lleva años muestreando parcelas de la campiña castellana. Aquí contamos de dónde venimos, qué nos llevó a centrarnos en microbiota y agua, y cómo tomamos decisiones cuando el año viene seco.
Un equipo pequeño, con base en Valladolid y los pies en parcelas de secano. No somos un laboratorio que mira el suelo desde fuera: pasamos campañas enteras siguiendo cómo responde el cultivo cuando el agua se acaba antes de tiempo.
Hablar con el equipoCoordina los ensayos de micorrizas en cereal y leguminosa. Lleva más de una década comparando parcelas con y sin inóculo en la campiña, y es quien decide qué resultados merecen publicarse y cuáles se quedan en el cajón.
Trabaja la parte de comunidad microbiana: muestreos, indicadores sencillos que un agricultor puede leer sin laboratorio y seguimiento de cómo cambia la microbiota tras años de rotación. Insiste en no prometer más de lo que el suelo da.
Acompaña a las explotaciones que prueban bioestimulantes en garbanzo, lenteja y veza. Su trabajo empieza antes de aplicar nada: revisar humedad útil, fase fenológica y carga de nódulos para no gastar en tratamientos que no rinden.
Publicamos lo que vemos en campo, incluidos los ensayos que no salen como esperábamos. Si un bioinsumo no aporta en un año seco, lo decimos. Esa es la única forma de que la biblioteca sirva para decidir.
SecanoBio nació en una nave de Valladolid con una idea incómoda: en el secano mediterráneo no falta voluntad, falta agua útil en el momento en que el cereal la necesita. Trabajamos para que las raíces y la microbiota del suelo aprovechen mejor lo que ya hay.
Antes de recomendar un bioinsumo miramos cómo está el perfil del suelo, qué profundidad alcanza la raíz y qué horizonte se seca primero. La misma cepa no se comporta igual en una tierra arcillosa de Medina del Campo que en un arenoso de la Tierra de Campos. Partimos de esa diferencia y no de un catálogo cerrado.
Efecto esperado: decisiones ajustadas a la parcela, no a la media provincial.Cada lote de micorrizas o de bioestimulante lleva su origen, fecha de multiplicación y condiciones de conservación. Si un agricultor nos llama porque no ve respuesta en floración, podemos reconstruir qué se aplicó, cuándo y con qué humedad de suelo. Sin esa trazabilidad, cualquier discusión sobre resultados se queda en opiniones.
Efecto esperado: saber qué se aplicó y poder compararlo con el testigo.No publicamos cifras de rendimiento que no hayamos visto en parcela propia o en colaboración con agricultores de la zona. Los ensayos se hacen con testigo, repetición y anotación de fechas de siembra, nascencia y llenado. Cuando un resultado no se sostiene dos campañas, lo decimos y no lo vendemos como recomendación general.
Efecto esperado: información que resiste una segunda campaña seca.Damos charlas en cooperativas y centros de formación agraria explicando qué hace y qué no hace un microorganismo en el suelo. Nos interesa que el agricultor sepa distinguir un bioestimulante de un fertilizante y que no compre por presión comercial. La biblioteca técnica del sitio recoge ese mismo material sin adornos.
Efecto esperado: criterio propio para decidir cuándo aplicar y cuándo no.